Mochismo y SIDA

El domingo pasado el gobernador de Jalisco Emilio González Márquez, al comentar sobre el reparto de condones a los jóvenes por parte del estado, agregó:

“Si alguien quiere, y déjame llevarlo a un grado chusco: ¿por qué nada más condones? Vamos repartiendo un six de cerveza y vamos dando vales para el motel, de modo que el gobierno pague la diversión de los jóvenes.”

Y no sólo eso, sino que remató:

“En la comunidad homosexual sí, porque está considerada en alto riesgo de contraer el sida.”

Vaya muestra de mochismo, homofobia, ignorancia y falta de respeto por la salud pública en una misma declaración.

El mochismo de González Márquez es más que conocido, así como su desdén al estado laico. Hace apenas tres semanas se publicó que, a petición del mismo, en Casa Jalisco (la residencia oficial del gobernador) se llevan a cabo cursos bíblicos para altos funcionarios del gobierno. Los cursos son dirigidos por un sacerdote, con biblia en mano y toda la cosa, y fueron justificados por el gobernador con la afirmación de que prefiere un funcionario “con principios y valores morales, que uno con capacidad técnica que no tenga estos principios y estos valores”, además de asegurar que ”Es mi tiempo libre y en mi casa yo decido cómo emplearlo, porque Casa Jalisco es la casa del gobernador.” Alguien tendría que recordarle que la residencia oficial de gobierno es un edificio público, y no “su casa”.

Sin embargo, lo que para mí es más relevante es el desprecio por la salud pública de parte de su gobierno. Al hacer equivalente el reparto de preservativos con regalar un “six de cerveza”, subestima la importancia de crear conciencia de la sociedad para evitar la enfermedad, y al mismo tiempo contribuye al desarrollo de la epidemia, que ya ha puesto a Jalisco en el quinto lugar nacional de seropositivos.

Pero, por si fuera poco, viene el remate: “En la comunidad homosexual sí, porque está considerada en alto riesgo de contraer el sida.” Es decir, ¿de verdad no sabe que la suceptibilidad a la enfermedad es independiente de la orientación sexual, además de sexo o edad? ¿Con esto sugiere que todos los enfermos de sida en su estado son homosexuales? O, como comenta Monsiváis, los que no son homosexuales, ¿son foráneos? No me extrañaría que aún creyera que el sida es el “castigo divino que merecen los homosexuales por su comportamiento”, como se creía en los 80’s en los primeros diagnósticos de la enfermedad.


Como comentario al calce, agregamos que ayer tuvo lugar el interrogatorio a Norberto Rivera, acerca de la demanda por haber protegido a Nicolás Aguilar, sacerdota pederasta, y luego enviarlo a Los Ángeles. A petición de Rivera, el interrogatorio se ha mantenido con la mayor discreción posible, con toda la intención de que el asunto pase desapercibido en México. Por cierto que, mientras que La Jornada y Milenio publicaron notas al respecto (Concluye interrogatorio a cardenal Rivera, después de nueve horas, o Voluntariamente Rivera Carrera se presenta a declarar: Arquidiócesis), el Universal no ha mencionado nada sobre el interrogatorio. ¿Acaso hay un arreglo entre el Arzobispado y el periódico?

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