Mochos de la semana: UAG

Inauguramos esta sección de lo mejor del mochismo nacional e internacional con la siguiente nota: La UAG condecora al cardenal Sandoval con nada más y nada menos que la medalla “Ciencia y Libertad”. Aunque usté no lo crea.

La UAG nunca ha negado sus orígenes mochos ultraderechistas (véase comentario al calce), por lo que no sorprende que condecore a alguien como Sandoval Iñíguez. Pero que el premio lleve el nombre “Ciencia y Libertad” es una mamada. Sobre todo luego del discurso del rector:

Claro y fuerte. Leaño Reyes expresó en su discurso dirigido al cardenal: «Usted ha hablado fuerte y claro, cuando usted ha dicho “los abortistas están excomulgados”; el hombre es un ser sexuado y no genérico, que sólo hay hombre y mujer y que el matrimonio es entre varón y mujer». 

Luego añadió: «Cuando ha rechazado la eutanasia, la eugenesia y demás perversidades que atentan contra las familias y nuestras demás instituciones, no hace sino defender como Príncipe de la Iglesia y como un buen Pastor de su grey».

Un discurso que, desde luego, defiende prohibiciones que atentan contra diversas libertades del individuo, además de ser lo más alejado posible de “científico”. No tienen ni idea de lo que la palabra “ciencia” significa.

Lo más risible es la declaración del cardenal:

mi primera palabra es de gratitud a la Universidad Autónoma de Guadalajara, por haber decretado otorgarme, a mí, el primero, el galardón «Ciencia y Libertad», reconociendo méritos que yo no alcanzo a ver en mi persona

¡Ja, ja! Pues nosotros tampoco, en eso sí podemos estar de acuerdo.


Como comentario al calce, sólo quiero comentar el siguiente párrafo, tomado de la página de la Historia de la UAG:

 

La Iglesia Católica, en contra de lo que entonces aducía el gobierno, nunca tuvo injerencia en el movimiento contra la enseñanza socialista ni en la fundación de la Universidad, cuyos dirigentes se mantuvieron, como hasta la fecha, fuera de influencias políticas o religiosas. En lo individual algunos clérigos expresaron su solidaridad y simpatías, como el canónigo Manuel Diéguez, en cuya vecindad parroquial de San José de Gracia estuvo la primera sede universitaria y varios más que impartieron cátedra.

¡Ja, ja! Qué mejor forma de mostrar que la iglesia católica “nunca tuvo injerencia” que mencionar que la primera sede estaba al lado de una parroquia, o que varios canónigos impartieron cátedra en su fundación.

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