Ángeles y demonios

Apenas hoy me enteré, por un nota en El Universal sobre una queja de un obispo viejito, que existe la secuela al Código da Vinci, cuya versión fílmica está por estrenarse. Sólo quiero comentar que Ángeles y Demonios promete ser aún peor que el Código da Vinci. Nomás chéquense, en la sinopsis escrita en la wikipedia, perlas como esta:

El director del CERN Maximilian Kohler descubre en una de las instalaciones del edificio el cadáver de uno de sus físicos más respetados, Leonardo Vetra, asesinado en su propia oficina. En el pecho marcado a fuego con un hierro al rojo grabaron la palabra Illuminati. En lugar de llamar a la policía, Kohler busca la palabra en Internet y finalmente contacta con el profesor Robert Langdon, experto en los Illuminati. Kohler le pide ayuda para descubrir al asesino.

Lo que Langdon descubre en la escena del crimen lo aterra; el símbolo es autentico y la supuesta sociedad desaparecida parece resurgir. Kohler llama a la hija adoptiva de Vetra, Vittoria. Una vez allí se dan cuenta que el contenedor con un cuarto de gramo de antimateria ha sido robado por la sociedad, mientras el contenedor permaneciera conectado en el CERN, la antimateria permanecería flotando en un vacío total creado por arcos magnéticos, proveyendo seguridad; pero cuando es desconectado del abastecimiento eléctrico, el contenedor activa su batería de emergencia la cual dura solo 24 horas.

Vaya que esos dos párrafos (en la novela han de ser muchas páginas) son impresionantes. Primero, nada menos que el director del CERN descubre un asesinato y, lo primero que se le ocurre, es llamar a un tipo de Harvard, después de buscar una palabra escrita en el muerto en internet. ¿Cuánto toma esto? Para cuando averiguó el significado, contactó al de Harvard, aquél consiguió un vuelo a Ginebra, y llegó al CERN, seguramente el muerto ya estaría apestando (además de lo difícil que habrá sido que nadie más notara el cadáver en todo ese tiempo).

Más aún, resulta que la experta para descubrir el motivo del asesinato es ¡la hija del muerto! Pero “adoptiva”, no vaya usted a pensar que las áreas de investigación en física son hereditarias. Y, para acabar, descubre que lo mataron para robar ¡un cuarto de gramo de antimateria!

Como si se pudiera guardar en latas. Y, todavía peor, el autor describe que, para proteger el contenido en caso de ser desconectado, el proceso de campos magnéticos funciona con baterías. No puede ser peor. (De hecho sí lo es: la antimateria fue robada para ser usada como una bomba…)

En fin, el CERN se vio en la penosa necesidad de poner una página de preguntas y respuestas en su página web, para explicar y aclarar la sarta de burradas en la novela de Brown: CERN – Angels and Demons.

Para darse una idea de la calidad de las preguntas que seguramente han recibido, noten la primer pregunta en esa página.

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