De mochos y adolescentes embarazadas

Ha evolucionado de manera curiosa el libromochogate de Guanajuato. Primero, la secretaría de educación (SEG) salió con la estupidez de que el reparto de los libros de biología mochos había sido un “error administrativo”, ya que la autorización de los textos por la SEG aún está en trámite. Incluso la Secretaría de la Gestión Pública del estado aseguró abrir una investigación sobre el caso, a través de una auditoría, para fincar responsabilidades por el tal “error” cometido.

Sin embargo, pronto se notó el poco (o nulo) interés por corregir el asunto. La SEG afirmó que los textos mochos se seguirán usando como “material de apoyo” en la aulas, pasándose por el arco del triunfo la falta de autorización de la SEP. Al día siguiente, el gobernador de Guanajuato tuvo que afirmar que el libro no se usaría, ni como material de apoyo, y que ya se estaba retirando de las aulas. “Yo esperaría que se cerrara el tema con la propia autoridad federal”, declaró con la esperanza de que no se hablara más del tema.

Los que no quedaron muy contentos por la pellizcada que se acaban de dar fueron los mochos de la asociación estatal de padres de familia (sucursal de la nacional), que, acompañados de las más finísimas organizaciones mochas como Provida y otras, exigieron a la SEP la autorización de los textos que, según ellos, “dan a los jóvenes una educación sexual humanista y con valores.”

Los profesores de Guanajuato advirtieron sobre el retroceso en educación sexual a los adolescentes, y no es para menos. La Secretaría de Salud admitió que en los últimos 10 años (9 de gobierno panista) no se ha podido reducir el número de embarazos no planeados entre adolescentes, y que 18 por ciento de las embarazadas en el país son menores de 20 años, según el Centro Nacional de Equidad de Género de la misma secretaría. El problema, desde luego, lo provoca la falta de información.

Esta misma semana se publicó un estudio que descubre una correlación positiva entre el mochismo y el número de embarazos entre adolescentes. El estudio, publicado en la revista de investigación Repreductive Health (disponible libremente), encuentra que entre más religosos son los habitantes de un estado en EEUU, mayor es la tasa de embarazos entre adolescentes (coeficiente de correlación de 0.73). La “religiosidad” se midió con preguntas directas, como “¿Cree usted en la verdad literal de las escrituras bíblicas?” No ma…

“One possible explanation for this relationship is that teens in more religious communities may be less likely to use contraception,” concluyen los autores, consecuencia de la falta de educación sexual en las tierras mochas.

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