Mitos recargados

Algunos de mis estudiantes, junto con sus amigos, llevan varias semanas discutiendo sobre religión (no tan trascendentemente, solo católicos vs. ateos) en facebook, y me llamó la atención que uno de los del bando mocho, cuando alguien mencionó la estupidez del papa de afirmar que el condón no detiene al SIDA, afirmó:

Está comprobado que las dimensiones de cada virión del SIDA son hasta 50 veces más pequeñas que un agujero de un condón.

Utss. “Depende del agujero del condón, y con qué lo hicieron”, pensé. Obviamente no hubo ninguna referencia a los “estudios”, ni detalle sobre el “agujero”. Más adelante, otro del bando mocho asestó:

Ahora, busca en cualquier fuente confiable de información el diámetro de un virión del retrovirus del SIDA y verás que es de 50 hasta 80 veces más pequeño que el diámetro de cualquier poro de condón.

Después, afirmaba que si esto se niega o no se divulga es porque es un “negociazo de la ONU junto con las compañias de condones“. ¡Ajá! En fin, se me hizo curioso el comentario, sobre todo porque hace mucho que no me encontraba el mito de los “poros del condón”.

Este mito está basado en una carta que envió Mike Roland en 1992, en ese entonces editor de la revista Rubber Chemistry and Technology, al Washington Times, en la cual afirma lo siguiente:

…the rubber comprising latex condoms has intrinsic voids [pores] about 5 microns (0.00002 inches) in size. Since this is roughly 10 times smaller than sperm, the latter are effectively blocked…. Contrarily, the AIDS virus is only 0.1 micron (4 millionths of an inch) in size. Since this is a factor of 50 smaller than the voids inherent in rubber, the virus can readily pass through.

Más adelante afirmaba que un condón protegía contra la infección del VIH en un 69%. Bastante serio, si la investigación en que estuviera basada tal información fuera seria. De hecho, los resultados en que Roland basaba su afirmación fueron tomados de estudios realizados al latex con que (en ese entonces) se fabricaban guantes, los cuales, obviamente, tenían estándares de calidad y seguridad mucho menores a los del condón. Ya en ese entonces (insisto, 1992, hace casi 20 años) el estándar de calidad era de menos de 4 condones defectuosos de cada 1000 en cada lote de fabricación, y se revisaban todos los lotes, mientras que en los guantes, por ejemplo, era de 40, diez veces menos riguroso.

Ahora el estándar es dos veces más riguroso, además que las pruebas de seguridad involucran probar la impermeabilidad con “virus” artificiales de las mismas características físicas que el virus de VIH, que aseguran que un condón no defectuoso es completamente impermeable a éstos.

Es curioso que este mito, con una edad de 20 años, siga recargándose por internet, sin importar cuántas veces haya sido refutado.


*Como comentario al calce, quiero decir que también me parece interesante que los mismos estudiantes que, por ejemplo, se burlan del columnista que relacionó tarugadas como clarividencia con física cuántica, estén dispuestos a aceptar, sin cuestionar, charlatanería mocha como el que más.

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Un comentario en “Mitos recargados

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