Sobre el Dalai Lama

Les recomiendo el artículo Lente Escéptico: Dalái Lama, escrito por David Osorio en el blog escéptico De avanzada. En él narra las andanzas de Tenzin Gyatso, conocido como el XIV Dalai Lama, líder de los budistas tibetanos.

El artículo nos recuerda que el budismo, aunque quiera aparentar lo contrario, es una religión como cualquier otra: no solo llena de supersticiones e incoherencias con la realidad, sino con una historia brutal dentro de sus líderes. Aquí un segmento.

El autor Erick D. Curren, en su libro Buddha’s Not Smiling: Uncovering Corruption at the Heart of Tibetan Buddhism Today nos cuenta:

La historia oculta la imagen de Shangri-La de los lamas tibetanos y sus seguidores conviviendo en mutua tolerancia y rigiéndose por la buena voluntad no violenta. De hecho, la situación era muy diferente. El Antiguo Tíbet era mucho más parecido a Europa durante las guerras religiosas de la Contrarreforma.

Y la jerarquía lama, a pesar de su estatus divino y de deidad, no se salvaba de esta salvajada. Al respecto, podemos consultar a Melvyn Goldstein, antropólogo y erudito en el Tibet quien en su libro The Snow Lion and the Dragon: China, Tibet, and the Dalái Lama anota: En un lapso de 170 años, cinco Dalái Lamas fueron asesinados por sus sumos sacerdotes y otros cortesanos.

La violencia, era el método de esta religión, así como el de cualquier otra. Por ejemplo, vale la pena resaltar el legado de Ngawang Lobsang Gyatso, quinto Dalái Lama, quien durante la guerra civil contra la secta rival, la Kagyu -que contaba con su propio Lama: el Karmapa– guió al ejército Mongol para arrasar las líneas masculinas y femeninas, y su descendencia también “como huevos estrellados contra rocas … En resumen, aniquilar cualquier rastro de ellos, incluso sus nombres”, como recuerda Curren.

El artículo también narra la situación del Tíbet antes de la invasión de la China comunista: una sociedad feudal en la que las dos clases opulentas, una clerical y otra laica (¿a qué les recuerda?) vivían con todo lujo sosteniéndose sobre las clases más bajas que sobrevivían (es un decir) como siervos o esclavos (sí, les suena a la Edad Media).

Por poner un ejemplo casi al azar, se puede tomar el caso del Monasterio de Drepung, visitado por Freddie Spencer Chapman entre 1936 y 1937, quien lo consideró el monasterio más grande del mundo con casi 8000 monjes. A la vez, Chapman es el autor de la siguiente declaración:

El monje lamaísta no pasa su tiempo en el ministerio para atender a las personas o educándolas… El mendigo al borde del camino no es nada para el monje. El conocimiento es una prerrogativa de los monasterios celosamente guardada y se utiliza para aumentar su influencia y riqueza.

En un reportaje fechado en Febrero de 1997 hecho por Gary Wilson para Worker’s World se afirma que Drepung contaba con 185 señores, 25000 siervos, 300 pastizales y 16000 pastores. El Dalái Lama “vívía en abundancia en el Palacio Potala que cuenta con 1000 cuartos y 14 pisos”.

Eso sin mencionar las torturas frecuentes que los siervos recibían como castigo a cualquier falta de disciplina.

El artículo no deja de mencionar la relación actual de Gyatso con, al igual que la llamada Madre Teresa, todo tipo de celebridades, incluidos dictadores fascistas y violadores de derechos humanos. Menciona, por ejemplo, el apoyo que dio junto a Karol Wojtyla, Bush Sr., y Margaret Thatcher (puras finísimas personas) a Augusto Pinochet cuando estuvo detenido en Inglaterra:

Otro aspecto que llama la atención son las amistades del Lama. Al igual que las de Teresa de Calcuta, las de Gyatso son harto cuestionables. Durante su preparación para convertirse en Lama, contó con la guía y el consejo del sargento de las SS, Heinrich Harrer, cuyas memorias fueron interpretadas en la gran pantalla por Brad Pitt. Esta orientación le valió para granjearse un puesto honorífico en la ultraderecha internacional. No es coincidencia que en Abril de 1999, junto con el Papa Juan Pablo II, George Bush Sr. y Margaret Thatcher, haya firmado una carta pidiendo al gobierno británico que liberaran al ex dictador fascista Augusto Pinochet, en vez de que fuera entregado a la justicia española para ser juzgado por crímenes contra la humanidad cometidos en Chile, país en donde el Lama también contaba con el apoyo de Miguel Serrano, destacado exponente del hitlerismo esotérico (?) y miembro del fugaz y dañino Movimiento Nacional Socialista de Chile.

El artículo es muy extenso y los mantendrá entretenidos un buen rato. Les puedo, eso sí, platicar la conclusión final:

Veredicto: Adalid de la hipocresía, campeón del nepotismo, fraude de proporciones internacionales, perfecta definición de filofascista, déspota terrateniente, caudillo de pederastas, locuaz torticero, apologista de la violación de Derechos Humanos, némesis del laicismo y delirante embaucador.

Liga al artículo: Lente Escéptico: Dalái Lama.

4 comentarios en “Sobre el Dalai Lama

  1. Jiddu Krishnamurti y el Dalai Lama.

    1956 fue el año del Buda Jayanti, y el gobierno de la India invitó a Su Santidad el Dalai Lama del Tíbet, para que visitara la India y recorriera los diversos lugares sagrados que se relacionaban con El Iluminado. Se le pidió a Apa Sahib Pant, un antiguo funcionario del Servicio Exterior quien por entonces era oficial político en Sikkim, que acompañara al Dalai Lama por todo el país. Viajaron en un gran tren con aire acondicionado y les acompañó un séquito numeroso.

    Como jefe religioso y secular del estado tibetano, la vida del Dalai Lama estaba estrictamente atada al protocolo. Había sido siempre una figura misteriosa. En el Tíbet era raramente visible, excepto para unos pocos lamas, y vivía una existencia de rigurosa disciplina y meditación. Esta era la primera visita que un Dalai Lama hacía viajando fuera de ese enigmático país.

    Cuando en diciembre llegó a Madrás, Apa Sahib Pant sugirió a la encarnación divina de veinte años de edad que visitara a Krishnamurti, quien entonces se alojaba en Vasanta Vihar. Apa Sahib le había relatado la vida de Krishnaji y la extraordinaria naturaleza de sus enseñanzas. El joven monje había comentado. “¡Un Nagarjuna!” (Referencia al sabio budista del segundo siglo, quien enseñaba la adhesión al “Sendero Mediano” y también el camino de la gran negación) expresando el vívido deseo de conocer a Krishnaji. Los que rodeaban al Dalai Lama estaban muy angustiados. Eso era algo que hacía trizas todo el protocolo. Pero el Dalai Lama insistió y se hicieron arreglos para la reunión.

    Según palabras de Apa Sahib. “Krishnaji lo recibió [al Dalai Lama] sencillamente. Fue asombroso sentir el afecto eléctrico que destelló instantáneamente entre ellos”. El Dalai Lama, dulcemente pero de manera directa, preguntó: “Señor, ¿en qué cree usted?”, y entonces la conversación siguió en frases casi monosilábicas, puesto que era una comunicación exenta de retórica. El joven Lama se sentía en un terreno familiar, ya que Krishnaji le permitía “coexperimentar”. En su viaje de regreso a Raj Bhawan, el Dalai Lama comentó: “Un alma grande, una gran experiencia”2. El Dalai Lama expresó también el deseo de volver a encontrarse con Krishnamurti.

    2 Apa Sahib Pant, del Servicio Exterior de la India, que estaba retirado y vivía en Poona, me envió una carta describiendo la reunión entre Krishnaji y el Dalai Lama Apa Sahib estuvo presente.

    Biografía de J. Krishnamurti.
    Pupul Jayakar. Editorial Kier.
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

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