Reseña: Leonhard Euler and the Bernoullis

ImagenA mediados de los 1760, Leonhard Euler consideraba su regreso a la Academia de San Petersburgo, de donde había salido más de 20 años antes hacia la Academia de Berlín. El principal motivo que tenía para dejar Berlín era el desdeño que había sufrido por el rey de Prusia Federico II “El Grande”, que veía las maneras sencillas y “provincianas” de Euler como inapropiadas para su academia.

Para evitar humillaciones en la corte rusa como las que había sufrido en Berlín, Euler dejó claras sus condiciones a la emperatriz Catalina II, también llamada “La Grande”, para su regreso a San Petersburgo: el puesto de vicepresidente de la Academia (no podía exigir el de presidente porque estaba reservado para un aristócrata) con un salario de 3,000 rublos; una pensión para su esposa de 1,000 rublos en caso de viudez; un puesto de profesor titular para su hijo Albrecht, también matemático, con un salario de 1,000 rublos; la garantía de una plaza académica para otro de sus hijos, Karl, que se preparaba como matemático; y un grupo de asistentes matemáticos para sí mismo. Además, pidió estancia y calefacción gratuita, con la garantía de que no tendría que alojar a soldados rusos en su casa como le había ocurrido en su primer estadía en San Petersburgo, y un puesto de oficial en el ejército ruso para su hijo Christoph.

La emperatriz Catalina era una mujer poderosa. Había llegado al trono unos años antes por medio de un golpe de estado contra su esposo Pedro III (al él no lo apodaban “El Grande”). Sin embargo su aprecio por Euler era tal que, aunque no le concedió el puesto de vicepresidente de la Academia, sí le otorgó todo lo demás, así como la cantidad adicional de 10,800 rublos para comprar una casa y amueblarla, y hasta le otorgó los servicios de uno de sus cocineros. Catalina estaba decidida a que Euler regresara el esplendor que poseía la Academia unas décadas atrás.

La historia de cómo Euler llegó a convertirse en el matemático más importante de su tiempo, si no es que de la historia, inició casi 100 años antes en la casa de la familia Bernouilli, en la ciudad de Basilea, Suiza. Jakob Bernoulli fue el primero de su familia en desarrollar un interés serio en las matemáticas, contraponiéndose al plan de su padre para que desarrollara una cerrera eclesiástica. Su hermano Johann seguiría sus pasos y ambos, primero como colaboradores y luego como rivales, se convertirían en los mejores matemáticos de su época.

A Jakob lo recordamos por su trabajo pionero en la teoría de la probabilidad, así como por su trabajo en el desarrollo temprano del cálculo. Johann también participó en el desarrollo del cálculo, y en particular lo recordamos por su propuesta y solución al problema de la braquistócrona. La rivalidad de ambos llegó a ser tal que no podían verse en persona, y cuando se escribían era para atacarse entre ellos o culparse mutuamente de plagio.

Tres de los hijos de Johann se convertirían también en matemáticos: Nicolau, Daniel y Johann. De los tres, Daniel fue el más famoso, y hoy lo recordamos sobre todo por su trabajo en hidrodinámica (el principio de Bernoulli se lo debemos a Daniel). Los Bernoulli jóvenes llegaron a ser tan reconocidos en Europa, que Nicolau y Daniel fueron invitados como miembros fundadores de la Academia de Ciencias de Rusia, fundada por el emperador Pedro I (otro “Grande”) en 1724. A los hermanos los acompañó un amigo suyo, el más brillante de los estudiantes de su padre, Leonhard Euler, quien durante su primer estadía en San Petersburgo publicaría los más espectaculares resultados de las matemáticas.

La historia de los Bernoulli, así como su amistad con Leonhard Euler, se encuentra amenamente narrada en “Leonhard Euler and the Bernoullis”, por MBW Trent (AKPeters, 2009). A través de anécdotas familiares, diálogos imaginarios y referencias históricas, Trent nos trae la apasionante historia de la familia de matemáticos suizos que dominó el desarrollo de esta ciencia durante casi dos siglos. El libro está escrito pensando en una audiencia no entrenada matemáticamente, pero los matemáticos también disfrutarán (como lo hice yo) esta historia de nuestros más afamados colegas, y cómo le dieron forma a lo que ahora conocemos como matemáticas modernas.


Esta entrada participa en la edición 3.14159265 del Carnaval de Matemáticas, alojado este mes en el blog \pi/2.

3 comentarios en “Reseña: Leonhard Euler and the Bernoullis

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